La rivalidad entre hermanos es muy común y posiblemente inevitable, no sólo en las familias mormonas sino en todas, pero usted puede disminuir el conflicto que sus hijos tengan uno con el otro. Prepare a sus hijos para la llegada de más hermanos y enséñeles cómo interactuar con los demás sin pelear.

El preparar a sus hijos para recibir a otros hijos incluye el ser abierto con ellos. Si ellos tienen preguntas acerca de su nuevo hermano o hermana, respóndalas. Acostumbre a su hijo a la idea del bebé como una persona, aún antes de su nacimiento. Permítales sentir las pataditas y movimientos del feto cuando el feto sea lo suficientemente grande como para patear y moverse.

Léales a sus hijos libros acerca de los juegos entre hermanos. Proporcióneles oportunidades de pasar algún tiempo con bebés, incluso, de modo que ellos puedan ver cómo son los bebés y cómo interactúan. Permita que su hijo le ayude a prepararse para la llegada del bebé –como decorar el cuarto en el que dormirá el bebé, o ir de compras con usted para adquirir artículos para el bebé- pero mantenga los cambios al ambiente de su hijo tan leves como sea posible.

¿Y una vez que nazca el bebé? Algunos de los mismos principios todavía se aplican. No cambie el ambiente o el horario de su hijo más de lo que tenga que hacerlo, aunque se dé cuenta de que el bebé va a llorar y el bebé hará ruido. Usted puede hacer que su hijo le ayude con el bebé, entonces. El hijo se puede sentir involucrado e importante, y de ese modo, responsable por el bebé en lugar de estar celoso por el bebé. Esté consciente de que el hijo podría querer pasar más tiempo con usted a medida que el bebé toma más de su tiempo, así que esté preparada para pasar tiempo especial con el hijo mayor cuando el bebé esté durmiendo.

Pero la rivalidad entre hermanos tiene muchos orígenes y cuando los hijos son mayores, probablemente surgirán algunas rencillas. El motivo no siempre son los celos –a menudo, surge por otras cosas, tales como puros y simples choques de personalidad o aun el aburrimiento. No importa cuán cuidadosamente críe a sus hijos para que se acostumbren al otro, probablemente de vez en cuando llegará a escuchar el consabido llamado: “¡Mamaaaá! ¡Papaaaá! ¡Ella me pegó!”.

Entonces, ¿cómo manejamos ésto? La rivalidad entre hermanos puede ser muy frustrante para los padres. Y los mormones creen en evitar el “espíritu de contención” tanto como sea posible (aleja los buenos sentimientos y el Espíritu). ¿Por qué los chicos no pueden simplemente llevarse bien?

Probablemente los niños se quejarán de lo que es o no justo. ¿Por qué María puede obtener esto y yo no? Recuerde que es probable que José no quiera realmente la muñeca de María –él podría estar sólo pensando que María obtiene más atención que él. Es más importante y útil averiguar lo que quiere realmente José en lugar de tratar de “remediar” su queja. No será posible tratar a todos sus hijos por igual (gastar la misma y exacta cantidad de dinero en sus actividades escolares, hacer las mismas cosas exactamente con cada hijo) y probablemente no será lo que se desea. Trate de usar los recursos en lo que los niños realmente necesitan, en lugar de compararlo con lo que los demás están recibiendo.

¿Y en cuanto a compartir? A los niños pequeños, especialmente, no les gusta mucho compartir. No los fuerce a compartir cosas que ellos realmente valoran (aun los adultos tienen problemas con esto – ¿usted comparte su trofeo de futbol de su último año de colegio secundario?), pero anime a sus hijos a compartir juguetes y juegos que sean para toda la familia. No compre para un hijo juguetes o juegos que todos van a querer, al menos no mientras todos estén aún chicos.

¿Y cuándo se salen de sus casillas y pelean? Vea si no lo pueden solucionar solos, ayudándolos a hallar formas diplomáticas de resolver sus problemas. Sepárelos si no se dejarán en paz, o distráigalos con otra actividad que les guste a ambos.

Sea cuidadoso para no criticar a un hijo en estos tipos de situaciones, o para no compararlos en una forma desfavorable. Los hijos pueden absorber y recordar este tipo de cosas, que alimenta los resentimientos así como el conflicto. De igual modo, cuide de no permitir que los hermanos pequeños entren en constantes situaciones con los hermanos mayores donde ellos “no puedan ganar”.

¡Y de un buen ejemplo! Trate de no competir (excepto si es amigablemente) con su esposo o su familia. Sea gentil con aquellos con los que podría entrar en conflicto y sus hijos adoptarán la misma actitud. Los mormones animan el tener buenas relaciones con toda su familia.

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Y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos.

Éter 12:27

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