Creencias mormonas: 3er Artículo de Fe
Creemos que por la Expiación de Cristo, todo el género humano puede salvarse, mediante la obediencia a las leyes y ordenanzas del Evangelio.
La Expiación es la respuesta necesaria a la Caída de Adán por la cual el hombre fue separado de la presencia de Dios. Para cumplir el plan de redención, y llevar de regreso a todos los hombres y mujeres a la presencia de Dios, se escogió un Salvador para redimir a la humanidad, porque ellos no podían cumplir las demandas de la justicia por sí mismos. Jesucristo fue designado como ese Salvador antes de la fundación del mundo.
El mormonismo enseña que la Expiación de Cristo es universal. Ese gran sacrificio fue hecho por toda la gente del mundo, nadie está excluido. Al seguir la creencia del mormonismo de que somos sólo responsables por nuestros propios pecados, también es nuestra responsabilidad permitir que la Expiación trabaje en nuestras vidas. El infinito poder sanador hace todo esto posible condicionado a nuestro cumplimiento con las leyes y ordenanzas del evangelio, es decir, siguiendo a Cristo.
La Expiación de Jesucristo se refiere a Su sacrificio voluntario que termina en la crucifixión. Debido a Su sagrado origen, Jesús tuvo poder sobre la muerte. Este poder le permitió realizar la Expiación. En la doctrina mormona, el sufrimiento de Cristo empieza en el Jardín de Getsemaní. El evangelio de Lucas escribe la oración de Cristo, durante su sufrimiento, como sigue: “Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra” (Lucas 22:44). El mormonismo cita revelación en estos últimos días para aseverar que el Señor estuvo realmente sudando sangre. La agonía fue tan grande que solamente su naturaleza divina lo mantuvo con vida. Solamente después de sufrir más que cualquier hombre mortal, fue enviado a los soldados romanos, para ser torturado, para que se burlasen del Él y ser finalmente crucificado. Solamente cuando Jesús supo que el sufrimiento estaba completo, y Él dijo en voz alta “consumado es”, se permitió a Sí mismo morir. De acuerdo al mormonismo, la Expiación estuvo totalmente completa cuando Jesús se levantó de su tumba al tercer día.
En el mormonismo, la Expiación de Cristo supera dos muertes. En primer lugar, se supera la muerte física al hacer posible la resurrección. La expiación de Cristo superó esta muerte para todas las personas que nacieron o nacerán en la tierra.
Independientemente de su elección, bien o mal, todas las personas resucitarán después de esta vida. Esta es su recompensa por haber elegido a Jesucristo como Su Salvador en el mundo premortal y venir a la tierra para recibir un cuerpo físico.
La segunda muerte es una muerte espiritual, que se define como la separación de la presencia de Dios. Para superar esta muerte, tenemos que seguir a Cristo de nuevo. Tenemos que ser obedientes a las leyes y ordenanzas enseñadas por la Iglesia Mormona, la que los mormones creen que es la verdadera Iglesia de Cristo.
Los primeros principios y ordenanzas son: fe en Jesucristo, arrepentimiento, bautismo y el don del Espíritu Santo. Después de éstas, hay ordenanzas mayores que se puede obtener en los templos mormones. Por medio de la obediencia a los mandamientos de Dios y los convenios que se hacen en el bautismo y en el templo de Dios, todos pueden ser salvos de la segunda muerte y recibir las más altas bendiciones prometidas por Dios a la humanidad.