Creencias mormonas: 2do Artículo de Fe
Creemos que los hombres serán castigados por sus propios pecados, y no por la transgresión de Adán.
La doctrina mormona asevera que Adán y Eva fueron personas reales, las primeras personas, y el Jardín de Edén fue real, también. La transgresión de participar del fruto prohibido fue un paso necesario para el progreso y la redención de la humanidad. Debido a la Caída, se introdujo la tentación, las pruebas y el pecado al mundo. La doctrina mormona difiere del cristianismo dominante en que el pecado original fue expiado por el sacrificio de Jesucristo. Todos nacemos a un mundo caído, la consecuencia de la transgresión de Adán, pero no heredamos el pecado original.
El albedrío, a veces llamado libre voluntad o libre albedrío, es un tema muy discutido en la religión mormona. Finalmente, nuestro propósito en la vida es ejercer nuestro albedrío, probar si usamos nuestra capacidad de escoger el bien o el mal; si obedeceremos los mandamientos del Señor o haremos caso omiso de ellos. La naturaleza del hombre es estar en conflicto para escoger. Nuestra naturaleza eterna es buena, como progenie de Dios, pero poseemos un cuerpo mortal debido a los efectos de la Caída. Pero esta es nuestra prueba mortal, y la perspectiva en las creencias mormonas es positiva. No es fatalismo o predestinación. El hombre no es inherentemente malvado, sino que a menudo es engañado por las tentaciones del demonio.
Nacemos sin pecado. En la doctrina mormona, la edad de responsabilidad es ocho años. Antes de la edad de ocho, una persona no es capaz de pecar, y aquellos que mueren antes de esta edad, son salvos mediante la misericordia de Jesucristo. En las escrituras está escrito que todos hemos pecado, pero esto no es un rasgo inherente. Para cada persona responsable, nuestros pensamientos, palabras, u obras, en algún momento de nuestra vida, serán contrarios a las leyes de Dios. La justicia prohíbe a un pecador entrar al reino de Dios, y debemos ser castigados por nuestros propios pecados, no por los pecados de Adán.
En las creencias del mormonismo, la misericordia de Jesucristo también se extiende a los que tienen desafíos mentales, u otros que no están en total posesión de la capacidad de ejercitar su albedrío. Todos serán castigados por sus propios pecados, pero la misericordia de Cristo se extenderá a todos igualmente. Y se realizará un juicio que será tanto perfectamente justo como misericordioso.