Creencias mormonas: Artículo de Fe 1
“Nosotros creemos en Dios el Eterno Padre, y en su Hijo Jesucristo, y en el Espíritu Santo”.
La doctrina mormona enseña acerca de Dios, el Padre; Jesucristo, el Hijo, y el Espíritu Santo. El cristianismo a menudo llama a estos tres personajes la Santísima Trinidad. El mormonismo es partidario de usar el término Deidad en lugar de Trinidad, a fin de distinguir su creencia en la naturaleza de Dios.
La doctrina mormona afirma que la Deidad son tres individuos separados. Dios, el Padre, es literalmente el Padre espiritual de toda la humanidad. Él tiene un cuerpo glorificado de carne y hueso. Los mormones creen que lo escrito en Génesis 1:27, “Y creó Dios al hombre a su [propia] imagen”, es también literal. Si Dios fuera a revelarse a Sí mismo hoy en día, Él aparecería como un hombre, porque el hombre es creado a Su imagen. Aunque la imagen es la misma, Su cuerpo no es un cuerpo mortal, sino un cuerpo inmortal y perfecto. Como nuestro Padre, Dios tiene pasiones y personalidad comunes al hombre. Él nos ama como un padre amaría a sus hijos. Él se regocija en nuestra rectitud y siente pesar por nuestros pecados. Dios es todopoderoso, omnisciente, benevolente y justo. Él es perfecto y Su deseo es que nosotros lleguemos a ser como Él.
Jesucristo es el espíritu primogénito de Dios, de acuerdo a la doctrina mormona. Dado que todos nosotros somos hijos espirituales de Dios, esto lo hace nuestro hermano mayor. Jesús fue escogido antes de que el mundo fuera creado para ser el Salvador de toda la humanidad. Bajo la dirección de Su Padre, Él creó la tierra y llegó a ser el Señor sobre todas las cosas. Él gobernó como Jehová del Antiguo Testamento y vino a la tierra como Jesús de Nazaret. Él tuvo una madre mortal, María, pero Su padre fue Dios. Con este sagrado origen, Él fue capaz de realizar la Expiación por los pecados del mundo, sacrificándose por todos nosotros cuando fue crucificado. Después de tres días, Él resucitó y ahora está sentado a la diestra de Dios, teniendo un cuerpo inmortal y glorificado como Dios el Padre. La doctrina mormona dice que Jesucristo será nuestro mediador en la corte de Dios. Debido a que Él ha sufrido todas las cosas, Él sabrá cómo juzgarnos misericordiosamente. Nuestros pecados son perdonados mediante la obediencia a Jesucristo.
El Espíritu Santo es un personaje distinto en la Deidad, de acuerdo a la creencia mormona, pero no tiene un cuerpo físico como lo tienen Dios y Jesús. Él es un personaje de espíritu y por tanto Su influencia puede estar en todo lugar a la vez. Es a través del Espíritu Santo que se manifiesta el poder de Dios. El Espíritu Santo es el revelador de la verdad. Nadie puede saber de Dios o Jesucristo, excepto por el poder del Espíritu Santo. Él es el Consolador de quien Jesús habló en Juan 14:26: “Mas el Consolador, [el cual es] el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho”. Gracias al Espíritu Santo, el poder e influencia de Dios puede estar siempre con nosotros. La Iglesia Mormona (SUD) enseña que el don del Espíritu Santo puede ser dado solamente por la autoridad del sacerdocio.