Sus hijos lo aman. Ellos nacen amando a sus padres. Es parte de quiénes son como hijos. Y es absolutamente esencial amarlos también. Ellos no pueden dejar de amarlo y si usted se restringen de amarlos, si usted no actúa de manera amorosa y cuidándolos, hay poco que pueda hacer para compensarlo. Este no es sólo un principio mormón –los investigadores concuerdan con él. Los hijos aman y si no es recíproco ese amor, ellos serán muy, muy infelices.
Pero por supuesto que usted ama a sus hijos – ¿cómo lo demuestra? Usted se dará cuenta de que lo que logra que sus hijos se sientan amados puede diferir de cómo usted se sienta amado, o cómo sus otros hijos se sientan amados. Usted necesita conocer a sus hijos y estar consciente de quiénes son. Hay un sinfín de maneras de averiguar cómo se sienten ellos apreciados y amados.
Inclusive hay formas directas. Está totalmente bien preguntarles a sus hijos cómo ellos quisieran que se les demuestre amor. ¿Les gustan las salidas? ¿Les gusta sólo poder hablar con usted? ¿Prefieren ellos que se les digan que los aman, o prefieren poder hacer cosas con sus padres, aún si aquellas cosas son tareas del hogar? Cada hijo es diferente y no todos pueden decirle lo que ellos desean realmente.
También lo puede averiguar observándolos. ¿Cómo le demuestran amor? ¿Cómo no demuestran amor? ¿Les gusta entrar en su cuarto y contarle acerca de su día? ¿Piden realizar alguna actividad más que otras? Preste atención a sus hijos.
Más allá de ésto, algunas cosas pueden ser muy útiles para todos los hijos. Aun si usted hace cosas con ellos que no son exactamente lo que a ellos les gusta o desean, usted les está mostrando su presencia. Nunca hace daño decirles a los hijos que los ama, ni en las creencias mormonas, ni en otras. Nunca hace daño dedicarse e interesarse en lo que hagan.
Cuando un hijo hace alago que a usted le gusta, dígaselos. Esté al tanto de cuando ellos hacen más de lo que se les pide y alábelos por ello. Querrán repetir aquellos tipos de comportamientos y sentirán que usted los aprecia.
También, asegúrese de mantener contacto físico con sus hijos. Siempre es bueno dar abrazos así como palmaditas en la espalda y el contacto físico en general. Aunque a algunos hijos les gusta el contacto físico más que otros, es un contacto vital, especialmente si sus hijos se están sintiendo estresados y molestos.
Y algunas cosas que debe siempre evitar. Sea cuidadoso de no tratar a sus hijos sarcásticamente, aun si sólo está tratando de ser gracioso. Ellos tomarán el tono y los lastimará y algunos hijos pueden llevar eso consigo por mucho tiempo.
El décimo quinto presidente de la Iglesia Mormona, Gordon B. Hinckley, nos decía: “Nunca olvide que estos pequeños son los hijos e hijas de Dios… Ámelos, cuídelos. Padres, controlen su temperamento… Madres, controlen sus voces… Críen a sus hijos en amor, en el cuidado y admonición del Señor. Cuiden de sus pequeños. Denles la bienvenida a sus hogares, y cuídenlos y ámenlos con todo su corazón”. Los mormones creen que los hijos son muy importantes y, como tales, se les debe tratar con la más profunda ternura y respeto.